ESTUDIÁNDOME
- FABIANA

- 21 oct 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 15 dic 2021

Instagram: @la.amarillista
Me tome un break de redes sociales hace un par de semanas, y vino acompañado de muchísimos cuestionamientos que me pegaron durísimo al ego. Hace mucho que no me sentía así, pero el dolor se sintió distinto esta vez. Por primera en la vida pude sacar mi emociones y no comérmelas vivas. En definitiva, la escritura llego a mi vida como una bendición que no sabía que necesitaba. Todo se junto esa semana, y todas las partes oscuras que pensaba que ya no estaban allí, salieron a la luz. Ya me la estaba creyendo (antes de todo esto), que por fin mi corazón ya estaba sanado pero ya me di cuenta que no. Todavía me sigo repitiendo que está bien NO estar bien y que necesito sentir mis emociones. No soy débil, por ser vulnerable.
Por mucho tiempo, se fueron estableciendo muchas ideas ajenas en mi cabeza que yo adapte como mías. Viví con una máscara casi toda mi vida. Y cuando por fin me la decidí quitar, no me reconocí, eso dolió. Todo sigue siendo nuevo para mí y todavía sigo descifrándome. Muchas cosas que pensé que nunca me habían afectado, si lo hicieron. El porqué de ciertas actitudes salieron a flote y ya todo parecía tener sentido. Sigo peleando contras esas ideas, que siempre pensé que eran mías. Y no lo voy a negar, ha sido difícil; nunca antes me había cuestionado tanto, sigo siendo una completa desconocida para mí misma.
Por primera vez, estoy experimentando el verdadero amor propio. Estoy luchando contra mi propio ego. Ya voy en camino y no me pienso devolver, voy lento y seguro. La confusión cada vez se aleja más de mí y todo se está haciendo más claro, todavía no se a donde voy pero ya se como me quiero sentir. No quiero seguir tratando de encajar en un molde que no es para mí, y que no hace más que robarme la felicidad, paz y creatividad. Quiero seguir apostando por hacer lo que me gusta y no pienso parar.
Me niego a pasarme la vida haciendo algo que no me hace feliz. Descubrí mi propósito y quiero estar alineada a él. Me di cuenta que todo la vida me la pase haciendo que no eran yo y que no hacían más, que bloquear el poder que había en mí. Ahora, tengo los brazos abiertos a los nuevos comienzos y oportunidades, a seguir descubriéndome y compartiéndome. Algo me dice que voy en buen camino.

Comentarios